A veces, en días soleados y noches frías como ésta, quiero poder retroceder el tiempo. Nadar desde la superficie en donde estoy, hasta la orilla y caminar, caminar hasta llegar al punto en el que toda esta mentira y antifaces sobre mi rostro comenzaron a aparecer. Siento la necesidad de redescubrirme y hallar quien en verdad soy, mis verdaderas actitudes... quiero dejar de lado la ficción y comenzar a vivir la realidad. Cuando volteo y miro las imágenes en el camino, siento que no fui feliz, que el YO que encarnaba en ese momento tal vez lo fue, pero la verdadera persona, no. Y me arrepiento tanto de haber vivido sin vivir, de haber actuado sin obrar, de haber sido sin ser en realidad. Imposible ignorar la pregunta que rebota en mi cabeza, aquella a la que ya no puedo dejar de escuchar, aquella que exclama ¿qué hubiese pasado si en realidad en tu vida hubieras sido tu, y no lo que querían que fueras?
A veces, en días soleados y noches frías como ésta siento tanto temor de la soledad en la que estoy, que desearía poder retroceder el tiempo...
A veces, en días soleados y noches frías como ésta siento tanto temor de la soledad en la que estoy, que desearía poder retroceder el tiempo...

1 comentarios:
A veces me siento así también. En qué momento dejé de ser alguien que era genuinamente yo y empecé a ser una mezcla de lo que la sociedad me pedía, lo que hacía pensando agradar a otros, lo que me copiaba y el YO genuino.
Pero leer y compartir opiniones, cosas que la gente hace menos cada día (especialmente la primera), siempre sirven.
Es muy típico de nuestra sociedad occidental... llorar por un paraíso perdido. Sin embargo, y a la luz de la historia, una ciencia que amo, siempre descubrimos que el pasado no es tan brillante y tan genuino como pensábamos. Los egipcios añoran su gloria pasada, pero olvidan cómo vivía su gente en ese entonces, o las comodidades que hasta el más pobre tiene hoy, y que la gente de antaño no.
Y lo mismo con nuestras vidas. Tendemos a recordar el pasado... más brillante de lo que en realidad era. Extrañaba los días en mi escuela de niño, y mis amigos de esos días, por ejemplo... hasta que el otro día me puse a ver fotos viejas con mi hermana. Recordé tantas cosas bonitas y feas...
Bueh, creo que entiendes lo que quiero decir.
En todo caso, desde que entramos al kindergarten empezamos a perder un poco de nuestro YO genuino (que de paso es gran parte copia de nuestros padres), y empezamos a cambiar, adaptarnos, evolucionar.
Siempre que los cambios sean buenos... bienvenidos?
=P
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